En viajes o hoteles ruidosos
Practica mano en vientre y pecho durante un minuto, sorbo lento de infusión ligera de jengibre, y balanceo pélvico discreto junto a la cama. Si no hay hervidor, agua tibia del grifo es suficiente. Expón tu rostro a la luz de la ventana apenas puedas. Esta pequeña coreografía reduce el impacto de horarios cambiantes y comidas distintas, y te devuelve al eje antes de salir.